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jueves, 28 de noviembre de 2013

Bilardo en Tierra de Campeones 21/11/2013

El 21 de noviembre se dio inicio a la campaña de Socio León para poder pagar el fideicomiso otorgado por el Banco Nación, y así poder hacer realidad el sueño del nuevo estadio de 1 y 57.

Y como no podía ser de otra manera, el Dr Carlos Salvador Bilardo fue parte de la ceremonia a pesar de estar engripado, no se lo quiso perder, y no sólo eso, sino que quiere ser el Socio Número 1.

Comparto el video que da el puntapié inicial a lo que tanto queremos los hinchas, para un Estudiantes más grande...




sábado, 1 de octubre de 2011

Y fue nomas la despedida de 1 y 57

Nadie imaginó que era para siempre. El estadio de Estudiantes de La Plata fue inaugurado durante la navidad de 1907; allí se consagró campeón por primera vez, en el año 1913. Bajo la platea techada, que se emplazaba de espaldas a la calle 115, en letras rojas, figuraba el nombre de Jorge Luis Hirschi, hasta que fue demolido. Desde 1970 fue bautizado con este nombre la vieja cancha de uno y cincuenta y siete. Jorge Luis Hirschi nació en el año 1890, fue médico, pero antes fue futbolista: goleador del equipo que logro el ascenso de Estudiantes de La Plata a primera división en 1911 e integro el plantel campeón amateur del año 1913. En 1914, luego de abandonar su carrera de futbolista y previamente a ser presidente del club, Jorge Luis Hirschi se dedicó a ejercer su profesión en La Pampa. Mucho antes, fue el socio número cuarenta y cuatro del club; después fue el presidente, desde el 23 de enero de 1927 hasta el año 1932. Durante su presidencia, el club aumento considerablemente la cantidad de socios, y además, se construyó la pileta de natación reglamentaria, el buffet y se colocó el alambrado olímpico.


El domingo veintiocho de agosto del año 2005, en la ciudad de La Plata, ninguna de las personas que presenciaron, en el estadio, el clásico de la ciudad, tuvieron la oportunidad de tomar conciencia que, a las pocas horas de la finalización, quedaría decretado que ese partido fuera el último. Ninguno pudo saberlo, ninguno pudo atesorar en la memoria aquel domingo, envolver el recuerdo con el moño de la ultima vez. Al día siguiente, cuando se supo que el estadio fue cerrado por la Municipalidad, ya era tarde para la despedida. 

miércoles, 29 de junio de 2011

Volver a 1 y 57

Volver a donde mi papá me llevó por primera vez,
volver a donde grité mi primer gol,
volver a donde esperaba ir todos los domingos,
volver a donde me regalaron mi primer y única bandera,
volver a donde mi tío me contó que somos Campeones del Mundo,
volver a donde aprendí a tirar papelitos,
volver a donde tanto te alenté,
volver a donde sacamos en andas a los jugadores tras haber descendido,
volver a donde te vi ascender contra los salteños,
volver a donde comía semillitas,
volver a donde tuve mis primeras cábalas,
volver a donde se vivieron tantas noches de Copa,
volver a donde Verón hizo un gol increíble ante el Palmeiras,
volver a donde Malbernat y Mangano te trajeron la Copa Intercontinental para que la veas de cerca,
volver a donde Zubeldía armó un equipo que cambió el fútbol,

sábado, 23 de abril de 2011

Nuevo proyecto para el Estadio de 1 y 57

Estas son las imágenes de la propuesta que presento Quique Lombardi, para la remodelación del estadio de Estudiantes en 1 y 57.
Esperemos que se concrete, que pase de ser un sueño a una realidad, y poder volver a nuestra casa, de la que nunca nos tendrían que haber sacado.

viernes, 22 de abril de 2011

Quizás algún día quieran volver

Este texto lo saqué de la edición de la Revista Animals Nro 49, es un relato escrito por el Profe López sobre el estadio de 1 y 57. Me gustó mucho y lo quería compartir con quienes nunca lo leyeron.

  La modernidad se me vino encima, caracho. ¡Y yo que creía que con el paso del tiempo me iban a ir mejorando! Me equivoqué. Y en una de esas, puede que tengan razón. ¿Para qué me quieren ahora? ¡Pasó ya tanto tiempo desde la última vez que me usaron...! Y eso que fue en un clásico. Estaban contentos me acuerdo. Saltaban, gritaban, tiraban petardos. Es que venían de comerse cuatro allá. Después se olvidaron. Se fueron a jugar al otro, al del gobierno. Todo de cemento, moderno y hasta con ascensores. Entonces...¿para qué me van a querer a mí ahora? Allá, tienen lugar para estacionar. Se embarran hasta el culo cuando llueve, pero los señores ahora tienen lugar para estacionar.
   Con el paso del tiempo me fui dando cuenta de que si no les hubiera ido tan bien habrían vuelto. Pero... tienen un cuadrazo. En el otro ganaron un clásico 7 a 0, salieron campeones, estuvieron no sé cuántos partidos sin perder, ¡salieron campeones de américa también! ¿Para qué van a querer volver? Encima son todos muy "cabuleros". ¡Pensar que antes nadie quería venir a jugar acá! Les tenían miedo. Bué, en realidad, al que le tenían miedo era a mí. "¡Ahí no se puede jugar, los alambrados están muy cerca!". "¡Esos vestuarios son muy chicos, encima dejan entrar a cualquiera!". Eso decían todos, principalmente los de Boca y los de River. Tenían miedo. ¡Temblaban cuando bajaban de los micros! Yo les veía las caras. Se cagaban en las patas. Yo los veía. Pero como no soy "botón" no voy a nombrar a nadie. ¡Para la tapa de El Gráfico ponían cara de malos! Pero acá era otra cosa. Ahí les sacábamos ventaja. Ellos se asustaban... y nosotros nos agrandábamos. Me acuerdo de un morocho grandote, cara de malo, manos grandes, ¡calzaba como cuarenta y siete el animal! Pero cuando se ponía nervioso se le aflautaba la voz, le salía finita. Y como acá siempre se ponía nervioso... le salía la voz como la de Libertad Lamarque. Los nuestros se le cagaban de risa, no podía ni hablar el tipo.

miércoles, 6 de abril de 2011

Historia de 1 y 57

Donde había barro, césped. Donde había hondonadas, llanura. Donde había ciclismo, fútbol. Donde había dudas, certezas. Donde no había nada, algo tangible. Y luego inmanente, perdurable e inexplicable.
No fueron los ladrillos, apilados con orden y sentido común, ni los arcos, primero de madera sin tornear y luego de caño, ni siquiera los tablones, que movían sin moverse, los que llenaron ese vacío cenagoso en terrenos de los Iraola. Fue la gloria eterna o la mística trascendente, acaso ambas conjugadas o causa-consecuencia una de otra, las que transformaron al Estadio de Estudiantes en un templo del fútbol. Este mes, esas tímidas y serpenteantes líneas marcadas a mano por los propios dirigentes en sus albores y luego entrañable armazón de hierro, madera y hormigón, cumplieron un siglo de vida.
Para ser objetivos: 57 y 1 se inauguró el 25 de diciembre de 1907, pero sin tribunas ni alambrado. Luego, tuvo la primera platea techada del país y un sistema lumínico de excepción para la época.

jueves, 10 de marzo de 2011

Homenaje 1: Jorge Hirschi

   Todos sabemos que el viejo estadio de 1 y 57 se llama "Jorge Hirschi", pero realmente pocos saben quien fue esta persona. He aquí un pequeño homenaje a un jugador, presidente y, por sobre todas las cosas, gran hincha de Estudiantes de La Plata.
Jorge Hirschi, nacido en 1890, socio número 44 de Estudiantes, jugó desde 1906 hasta 1915, fue participe del equipo que logró el ascenso en 1911, y el primer campeonato del club en 1913. Se destacó por su astucia para definir frente al arco, marcó 9 goles en el torneo del ascenso, siendo el 2do goleador del equipo, y convirtió 5 en el título de 1913.
   No sólo participó como futbolista, sino que también jugaba en los campeonato de pelota a paleta con su hermano Oscar.
   Sólo dejó el club por 3 años para ejercer su profesión de médico en Santa Rosa, La Pampa. Y volvió para tomar la dirección y manejar la institución.

miércoles, 16 de febrero de 2011

1 y 57, Tierra de Campeones

porque ahí te conocí,
porque ahí crecí,
porque ahí aprendí a amarte,
porque ahí lloré,
porque ahí grité mi primer gol,
porque ahí festejé,
porque ahí te alenté,
porque ahí salté,
porque ahí aprendí a seguirte,
porque de chico mi viejo me sentaba en el paravalanchas,
porque te vi descender,
porque te vi ascender,
porque en las malas estaba,
porque tiraba papelitos,
porque mi tío me contó las noches de copa,
porque Zubeldia te trajo la copa intercontinental,
porque nos hacíamos grandes,
porque tenés el gol de la bruja al Palmeiras,
porque viví el centenario del club,
porque no se veían los corner,
porque tenías a un metro a los lineas,
porque veía la calle entre los tablones,
porque desplegué mi primer bandera,
porque pasé frío,
porque me mojé,
porque se enseñó a tirar el achique,
porque el ruso Ferrín te cuidaba,
porque ahí sufría los ataques del rival,
porque ahí Bilardo probó su famosa linea de 3,
porque decían que eras inseguro,
porque nunca me sentí más seguro y cómodo que ahí,
porque no quiero vivir de alquiler,
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