En 1952 Gimnasia y Estudiantes ya habían dejado de ser los clubes aristocráticos que fueron en sus orígenes. Hacía más de dos décadas que se reconocía el profesionalismo del fútbol y ese deporte, cada vez más popular, se tornaba el centro de sus actividades. Aunque había otros fanatismos que dividían las aguas en la sociedad: la disputa entre peronistas y antiperonistas era cada vez más encarnizada y no faltaba mucho para que llovieran bombas sobre civiles en Plaza de Mayo.
En el gobierno, la popularidad del fútbol era sabida: aunque se dice que no le atraía demasiado, Perón no dejaba “pasar ocasión de exhibirse en los estadios, y de dar el puntapié inicial, así como utilizar en sus discursos vocablos y dichos del lenguaje del fútbol, copiados de Cereijo, quien había introducido ese estilo en el Ministerio de Hacienda”, señala Juan José Sebreli en su libro “La era del fútbol”.
En el gobierno, la popularidad del fútbol era sabida: aunque se dice que no le atraía demasiado, Perón no dejaba “pasar ocasión de exhibirse en los estadios, y de dar el puntapié inicial, así como utilizar en sus discursos vocablos y dichos del lenguaje del fútbol, copiados de Cereijo, quien había introducido ese estilo en el Ministerio de Hacienda”, señala Juan José Sebreli en su libro “La era del fútbol”.
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| Miguel Ángel Baiocco. Tapa de "El Gráfico" N°1784 (16 de Octubre de 1953). |





